Calor que deshidrata, que derrite. Prisas, clases, horas autocad. Oras. Lloras.
La gata –mi gata, casi me atrevo a decir– gris de la universidad está a punto de parir. Siento por sus hijos una responsabilidad compartida, después de esta, urge que sea operada, urge.
Operan a mi hermano el lunes, siento una punzadita en el pecho que no me deja en paz. Dicen que hierba mala nunca muere, ojalá. Prefiero no pensarlo mucho, entretenerme en hojas excell y acotar planos infinitos.
Mientras tanto, mientras el calor hace las suyas, el ocho de este mes, y un poquito el nueve, la luna, con su hermosura, inspiró a varios; aquí en Irapuato, una alumna tomó esta imagen:

La luna es tan bonita –me digo–, qué cosa mala puede ocurrir. Respiro.
3 comentarios:
Por aca tan bien se vio bella, Yo la miro y me olvido por un instante de todo el mundo.
Beso
Salud para tu hermano y no... nada puede ocurrir.
Beso.
Ya veo a cual se refiere el que era de muerte en el título de este blog. Sin duda, a este balazo cuyo orificio de entrada es la Luna.
Saludos.
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