MAMÁ, NO TENGO LA CULPA QUE A MÍ ME GUSTEN LOS BAILES
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01 abril 2012

Abandono

A veces hay que abandonarse, próximamente, desde Tzintzuntzán, lo haré:
¡Bonitos, estos días, santos!

23 marzo 2012

Ella insiste


Se sabe hermosa, le encanta ser captada, ella insiste en asomarse por los pasillos de la universidad, la misma del post pasado, también insiste en tomarle fotos. Tercas, mujeres, lunas.
Hace días estaba todo azul, azul como tu nombre, como todo tú. Mis dedos, también un poco, como extrañándote.

10 marzo 2012

Febrero loco, marzo otro poco.


Calor que deshidrata, que derrite. Prisas, clases, horas autocad. Oras. Lloras.
La gata –mi gata, casi me atrevo a decir– gris de la universidad está a punto de parir. Siento por sus hijos una responsabilidad compartida, después de esta, urge que sea operada, urge.
Operan a mi hermano el lunes, siento una punzadita en el pecho que no me deja en paz. Dicen que hierba mala nunca muere, ojalá. Prefiero no pensarlo mucho, entretenerme en hojas excell y acotar planos infinitos.
Mientras tanto, mientras el calor hace las suyas, el ocho de este mes, y un poquito el nueve, la luna, con su hermosura, inspiró a varios; aquí en Irapuato, una alumna tomó esta imagen:


La luna es tan bonita –me digo–, qué cosa mala puede ocurrir. Respiro.

16 febrero 2012

Tengo chamoy en el alma


Lo Kitsch, el querer cubrir las ausencias con la exageración, el pretender ser lo que no se es. Yo soy bien kitsch.

14 febrero 2012

Y en la combi,


Él es el oso:



09 enero 2012

Enguasada

Puede que se escriba con zeta, pero ando enguasada y no me puse a buscar. Ajá, de nuevo enguasada con el autocad, mucho trabajo, poco tiempo. Quieren el proyecto para ya. Ay, mi bendita carrera. Recuerdo que mi mamá se enguasaba cuando hacía enchiladas y pozole, para vender -sábados y domingos-, y ahí andaba yo, pique y pique col, cebollas y rábanos. Todas enguasadas, con la casa oliendo a chocolate, a piloncillo, a chiles y a nixtamal.


Mi cuarto nomás huele a polvo, y al autocad no me lo puedo comer. O sí.


Update: Me hice un taco de layers, con su respectiva copy de tortilla, le inserté bloques, y lo escalé a 1.5, pero la neta, ni con la salsa de tomates asados que hice ayer se compone su sabor a prisas y polvo. Arrr, ¡quiero enchiladas!

07 enero 2012

Sabinesca,

Aunque no, estos versos son míos, de tanto asirlos, ya me los apropié:


-Vamos a conocernos rápidamente y a fornicar y a olvidarnos.


-Igual que la noche de la embriaguez, igual fue la vida. ¿Qué hice?, ¿que tengo entre las manos?Sólo desear, desear, desear, ir detrás de los sueños igual que un perro ciego ladrándole a los ruidos.


-Me doy cuenta de que me faltas y de que te busco entre las gentes, en el ruido, pero todo es inútil.


-Yo no sé dónde estás. Yo ya he olvidado quién eres, dónde estás, cómo te llamas.


-Nos faltamos, amor, y nos morimos y nada haremos ya sino morirnos.


-No me des nada, amor, no me des nada: yo te tomo en el viento.


-No me hables, si quieres, no me toques, no me conozcas más, yo ya no existo.Yo soy sólo la vida que te acosa y tú eres la muerte que resisto.


-Después de todo -pero después de todo- sólo se trata de acostarse juntos, se trata de la carne, de los cuerpos desnudos, lámpara de la muerte en el mundo.


-¡Qué bello oficio el tuyo de desvestirte y alumbrar la sala!


-Me tienes en tus manos y me lees lo mismo que un libro. Sabes lo que yo ignoro y me dices las cosas que no me digo.


Por eso, y para redondear, la cosa es bien fácil: Vamos a conocernos rápidamente y a fornicar y a olvidarnos. Así nomás debería de ser. Siempre.

06 enero 2012

Uñas color escarabajo

Sigo cliqueando a Sabina Bautista, la de los cromañones, la bloguera de las estampas amorosas, la del largo cuello y el lindo tatuaje, la de las uñas color escarabajo que paseaba entre nubes.

Blogger ya debe estar encabronado, por que no entiendo el mismo mensaje: Lo sentimos, el blog de sabinabautista.blogspot.com se ha eliminado.

Para la otra, presiento, me dirá algo así como 'con un carajo, pinche Ros, entiende que la Sabina se fue, voló'.

Voló, volar, pero si ella siempre ha volado, es de esas mujeres ligeras, que saben flotar, que el tiempo –mucho, poco– que la leí, me hizo volar, inspirarme.

No iba a su blog todos los días, pero la sabía en mi columna derecha, ahí, como parte de una familia que me he inventado; aunque no visito a diario todos los blogs, al menos, cada tercer día, doy click en los enlaces, como sin voluntad propia, para saber que siguen, que existen acá en esta otra vida, entonces sonrío.

Muchas veces entro a leerles, pero no sé qué decir, todavía no encuentro la onomatopeya del silencio, de un silencio que no diga, pero que exprese el compañerismo que se produce entre las letras.

En solountiroerademuerte no hay división entre vida real, y la otra, que no sé como llamarla, pero que tampoco me parece imaginaria; no hay división tangible, visible.

Espero que Sabina juegue a las escondidas, yo seguiré cliqueando, hasta que se vuelva costumbre no encontrarla, o ver en su enlace, un paisaje común: el poste, el árbol de mi vecina o la barda de la secundaria que todos los días veo al pasar.

01 diciembre 2011

Llega diciembre,


Odiar al mundo, durante treintaiún días, no suena mal. Trataré de estar ocupada –pintando mis uñas, contando las nubes, o pensándote– para que no se me vaya ocurrir ahorcar a algún santa claus. O maldecir a las personas, que atiborradas de compras, saturan las calles.

Ahora mismo he pintado mis uñas color grosella, o frambuesa, o medio frutillas mezcladas, y no hago más que ir por la calle mirándolas contra el sol. Contra el sol que por instantes se siente riquito a estos dos, o un grado, o muy frío al que amanece la ciudad.

Este odio, que se activa, que germina en mí cada temporada decembrina, tampoco es para tanto, algo de los olores, tan característicos por estas fechas, me hacen sentir un ligero bienestar, lástima que para ello, se tenga que andar entre las casas, entre las calles, entre los tantos de quien me quiero escapar.

30 octubre 2011

cinco

Agitada, erizada, explotada, turbada, zarandeada... tan yo

28 octubre 2011

Mail para el buzón de los no enviados

Amigo, no hay una maravillosa historia qué contar, no hay risa, no. Amigo, así te llamo porque no encuentro palabra que defina justo lo que eres hoy. Decirte así es un formalismo que no me gusta utilizar, pero es fácil, es ligero de nombrar.

Hace un rato lavaba los platos de la tarde, uno de ellos se quebró, de inmediato le seguí, me hice moronas en el fregadero, me rompí también, entonces cerré el grifo pues ya mucha agua se estaba desperdiciando.

Lloré por como soy amigo, sería tan fácil contarte lo loca que estoy, lo enferma que soy, pero ya sabes, me gusta lo complejo, equivocarme.

Verás, tengo una receta –durante tantos años inconsciente– para perder amigos: un día me quedo callada, sólo eso; entonces la gente se cansa, se va. Y yo luego asomo el rostro y nada en el paisaje, nada. De a poco los pierdo, y a los que no, resulta que es porque están muy lejos.

La nostalgia, como todo en exceso, cansa. A las personas les asusta mi sonrisa gris, pero es que ya no sé quitármela, por eso mejor silencio.

Coincidió pues, que tu alegría y mi tristeza chocaron. ¿Ves que no es lindo que uno sonría y la otra no sepa hacerlo? Hay una molestia que me habita, no de hoy, sabes, por eso me cuesta trabajo sonreirme por ti. Perdona por no hacerlo.

Me gusta tu modo triste, tú en versión pesimista, gris, solo. Pero qué clase de amistad seríamos, tan marchitos, como cuando la extrañabas y yo no sabía qué escribir en la pantalla, cuando sentía el dolor a través de tus poemas, cuando leía entre lágrimas tus ganas de regresar con ella; cuando yo amanezco de malas y tú me llamas odiosa, cuando insisto en que no me basta con ser feliz si los demás no sufren. En ningún rincón esto podría llamarse amistad.

Tú puedes llamarte Roque cuando te dije que nada tenía y dejé de hablarte por meses; Renato cuando nos separamos de equipo y continuamos el resto de la carrera como dos desconocidos; puedes llamarte Gabriela cuando un día, algo se rompió entre nosotras; puedes llamarte Fernando desde que hace meses no hablamos, también Omar, Beatriz o Josefina, puedes ser tantas caras, todos los nombres, yo elijo ser silencio, sólo silencio.

27 octubre 2011

Azul

Son las cinco con diez y se va octubre, ya huele a pan de muerto; yo debí nacer un dos de noviembre, corrijo, yo nací el dos de noviembre, sólo que a mi madre se le dio la gana inventarme otra fecha. Qué bueno que lo hizo, así celebro el doble, las dos a solas, para que me toque más.

De noviembre espero el frío, el más frío del que hace ahora en Irapuato, hoy amanecimos a 7º, ayer a 6º. Me gustan los días en que el jardín de la universidad se blanquea cuando aparece la neblina: un paisaje fantasmal, impasible. Hasta increíble es pensar que alguien lo habita, que alguien plantó sus flores. Zombies por allá comprando café, muertos bajando del camión, el prefecto, medio azul, cubierto de una ridícula bufanda. Los alientos y los pasos turbados ¡qué bonito todo con el frío!

21 octubre 2011

Para tener un buen día

es suficiente leer en google que la ciudad ha amanecido a 7°c, luego salir con bufanda y chaqueta, tratar de cubrirte, y descubrir que no hay prendas que alcancen a mitigar el frío. Para mí eso es suficiente.

20 octubre 2011

Ros, ve a dormir

Hoy se me da la gana recordar la siguiente frase: No me basta con ser feliz, necesito que los demás sufran.
Sí, un poco envenenada amanecí. Y así quiero ir a dormir.
Sigo.
Cierta curiosidad se despierta en mí al saber del quizá sin ese y el quizás. ¿Cuál es el término correcto? ¿Será cuestión de estilo, de ritmo?
Yo por mucho prefiero el quizá, puede que se deba a mi eterno miedo a lo plural.
El año pasado, ¿o el antepasado? se dio a conocer en la Fil el libre uso de la palabra solo (de soledad) y sólo (de únicamente), es decir, la libertad para ponerle tilde, o no. Eso me conflictuó. Los estudiosos sugieren que no hay necesidad de acentuarla, finalmente dejan en el lector la tarea de entenderlas dependiendo del contexto en que sean leídas. ¡Caramba! Por mi parte la seguiré tildeando, pero el ligero malestar de encontrarla sin acento no desaparecerá pronto.
Hoy ha sido uno de esos días lentos y en extremo aburridos.
Entro a facebook /cosa rara/ para leer el mensaje de un amigo, leo como hay gente que se engancha ahí, y dice y ama y rie y vive en él... y termino un tanto asqueada.
Algunos de mis proyectos han quedado en pause, pero en esta semana, tan saturada de entregas y revisión de trabajos en la universidad, es lo más conveniente, pues tendré tiempo de revisar los kilos y kilos de planos sin más preocupación que afilar mis puntillas y suavizar mi paciencia, y de cuando en cuando, claro, veré desde la ventana del taller de restiradores, el cómo los nísperos, regordetes y jugosos, crecen y cuelgan de las ramas.

14 octubre 2011

Escribo desde una oficina a la que le falta ser barrida, decir escribo es por mera formalidad, pues en realidad no sé qué pitos vengo a decir, atrasito suena Russian Red y me está poniendo en un estado de irresistible jotería. A mi cabeza le hace falta un pájaro, algo que la haga volar. Ojalá fuera uno negro.

Se acerca un sábado lento, después de mi pasado fin de semana en el df mis pies no hacen más que buscar a donde irse. Se acerca el día de muertos, una de mis fechas preferidas, me gustaría viajar a Michoacán. Michoacán es perdición.

Tengo nueve ventanas abiertas. Entro, les leo, espero un poco, juego con el scroll, ojalá en una desas pasara un blogger que, encuerado después de tomar un baño, huyera sorprendido, o no. Seguiré visitando sus ventanas, con suerte y nos encontramos.

19 septiembre 2011

Abrir blogger, y correo a la vez. Me conecto, se abre una ventana, su estado es NUNCA EXISTIÓ Reviso la bandeja. Abro varios blog. ¡Qué bonita esta entrada!... oh, y esta otra también, luego vuelvo para comentarles, pienso. Debería escribir algo, quizá no. Me concentro en el correo. Algunos los borro sin siquiera abrirlos. Cadenas, invitaciones, pfff. Abro autocad, empiezo donde me quedé: la planta de instalación eléctrica (odio hacer instalaciones), pero antes corrijo un examen. Checo horarios, programo las clases de mañana. Sigo con el autocad. Una ventanita se ha puesto a parpadear, es Doc.Gonzo. Entro a la página de primera plus, al defito $297.00, ¡chido! Tengo que contestarle a Oscar, hasta hoy lo recuerdo. Checo el hotel, me dan ganas de reservar, tranquila Ros, no te avorazes (¿es avoraces o avorazes?), es hasta el ocho de octubre. Vuelvo a la planta de autocad. Llega un mensaje, sonrío. Luego alguien llega, pregunta por no sé quién, contesto en automático y cierro esta ventana. Es hora de trabajar.

Y es que a veces, en mi cabeza, se suceden ciertos jolgorios.

17 septiembre 2011

Ya casi

Aún no se acaban los exámenes, por el puentesito patrio continuarán todavía unos días más, los alumnos de ingeniería-arquitectura (tsss, aún me cuesta decirlo completo) deambulan por los jardínes, marcados por ojeras y cansancio, entre kilos de planos, formularios y calculadoras que se vuelven locas, son como zombies que en la cafetería hacen cosas tan comunes como pedir una torta y un jugo boing. Ojalá comieran cerebros, con gusto les daría el mío, y el corazón, y las visceras, y lo que sea que aún sirva en mí.
Estos días me ponen de malas, de hecho me puse de malas desde que, en la escuela, tanto maestros como alumnos (algunos, no todos), pintaron sus rostros con los colores patrios, o usaron ropa adhoc, claro, listos para festejar, ¿festejar qué? dudo que lo supieran, pero el quince olía a tequila, a cerveza, a pozole y antojitos, era el día de los patrioteros.
Luego, ese mismo día, volví con el señor de la fruta (ajá, soy su fan) y en lo que pedía mi vaso, una señora llegó con un niño llorando, ¡qué va!, berreando porque quería fruta de yarápido¡ahora!, y sin formarse, se metió a la fila, ¡pinche vieja! lo que hace una panza de embarazada y un chiquillo llorón y una falda, el señor le extendió un vaso de melón mientras yo, y los que estaban tras de mí, esperábamos. En cuanto el niño llorón tuvo su vaso de fruta desaparecieron sus lágrimas. Yo sonreí, maliciosamente sonreí; ya quiero ver a la ñora dentro de 10 o 15 años, ya la quiero ver, entonces, no habrá vasos de fruta que apaguen los berrinches de su hijo. La señora volteó apenada, debió haber sentido las miradas de todos nosotros, se hizo la occisa y se fue, se alejó con su grande panza, y con su hijo que, comía ansioso el vaso de melón. Del coraje pasé a la tristeza, neta que sí, ese tipo de mamás no hacen más que darme tristeza.

13 septiembre 2011

Sandía y pepino

Hoy, saliendo de la universidad, fui al centro a darme una empapada de gente, sol, sudor y polvo. Tenía días de no pasar por ahí, así que me bajé del camión y caminé el resto hacia la casa. En mi andanza pasé junto al señor de la fruta. Olí la sandía y regresé. Un vaso de quince pesos fue mi desayuno, también se me antojó el pepino, así que lo pedí combinado. Me gusta lo crocante del pepino, me gusta cuando al masticarlo, no oyes más que el crash, crash y nada más importa. Es un sonidosabor que espanta cualquier pensamiento. Esta semana es de exámenes, así que más que dar clases, me tocará revisar trabajos mil, entregar calificaciones y aplicar evaluaciones.
Ya de camino a casa, pasé por una casa y un bombardeante olor a guayaba me invadió, tal vez me quedé como estúpida viendo el árbol, pues un señor, que estaba por ahí, me dijo que eran de las rositas, que si quería una. Oh no gracias, –dije. En realidad si quería, pero me dio pena. En esos centros rosas, los gusanos no se confunden tan fácil, pero siempre he preferido aplastarlas un poco y escucharles, cuando tienen gusanos se oyen distintas, hay vida en ellas, guaguareo, balbuceos. Las guayabas son bonitas, tienen un olor comparable a nada, debería de pasar más seguido por esa casa, ese olor recuerda mi niñez, y no sé por qué.
Luego de las guayabas recibí un mensaje: me urge proyecto para ya. Puta, pinches clientes, con las decidias y prisas de siempre. Contesté que estaba algo ocupada, que para ya no se lo tenía. Luego me llamó: es que me urge, dale prioridad a mi proyecto, yo más, yo esto... Yo, yo y puro pinche Yo. La verdad que con esos clientes no me gusta trabajar, decirles que sí, desvelarte por ellos, solamente es aumentar su decidia, malacostumbrarlos a que siempre estarás a su disposición, y nel, la gente tiene que aprender a hacer fila. Como yo, tan linda y ordenada cuando esperé mi vaso de fruta.

16 agosto 2011

Extraño mucho esta cochinadita (largo esnif), es bien raro vivir afuera después de haber estado tanto, tanto, tanto tiempo acá. Odio un poco al mundo, al resto del mundo, aclaro, son taaan raros.


P.d. Hoy entré al baño de niños, juro que fue error, juro que no soy una pervertida, cof, cof.

26 julio 2011

Impuntual

Pensar una y otra vez la misma cosa, darle vuelta. Observar una mosca, su vuelo, memorizarla; quizá una hormiga, seguirla hasta que se meta por un huequito y mis ojos la olviden. Puede que el movimiento de las nubes, sí, vaya que es reconfortante encontrar figuras en el cielo: que si aquella parece una S, o la de más allá tiene forma de bolillo. O bien, si estoy en un lugar cerrado, mirar a las personas, sus ademanes y gestos, imaginarles el pensamiento.

Por eso siempre llego temprano a las citas, porque me gusta tener tiempo para pensar... y esperar.