esta mañana mi cabello huele a leche de coco y orquídeas, bueno, eso dice el botecito azul que habita el baño, aunque sí, algo de ese olor hay en mí.
la rutina de esta ciudad se vuelve caos, las ideas de tanta gente revolotean como cerdos asustados; entre el panadero y el oficinista no hay diferencia, son las mismas prisas que visten la empleada de maquiladora y la recepcionista de tacones.
la prisa escurre como sudor.
las horas bailan en estos días calurosos, la sed de vagar no para.
pronto la leche de coco se convertirá en queso rancio.
la rutina de esta ciudad se vuelve caos, las ideas de tanta gente revolotean como cerdos asustados; entre el panadero y el oficinista no hay diferencia, son las mismas prisas que visten la empleada de maquiladora y la recepcionista de tacones.
la prisa escurre como sudor.
las horas bailan en estos días calurosos, la sed de vagar no para.
pronto la leche de coco se convertirá en queso rancio.