ocho han tomado la habitación, sobre la tele, en la ventana, en el vaso de agua de ayer, unas se aparean en el colchón, infames.
no hay autoridad en casa, debería llevarlas a misa, o inscribirlas en un curso de pintura.
unas aletean a mi alrededor, su cinismo mide mi paciencia.
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voy al otro cuarto, prepararé la recámara de visitas... y puede que me esconda:
