Elija su ruta cuidadosamente: estará en ella los próximos cien kilómetos.
Aviso en una carretera.
ayer andaba de doña desempolvando el librero, conté los libros y me di cuenta de lo pobrísima que soy: treintayocho, duh. Recordé los libros que dejé en Colima, los que presté y jamás me regresaron, e incluso, en los que me han robado. Pensé en la colección de tres mil libros que tiene mi exprofe y lo odié, arrrg. Una de las razones (además de la obvia que es visitar familia y amigos) por las que deseo regresar a la ciudad donde nací y crecí por veintisiete años, es para recoger todo aquello que no cupo en la mudanza de hace quince meses.
Esa visita la he pospuesto por varias razones: a veces por falta de tiempo, otras por lana, otras por ganas, o porque siento que necesito al menos dos semanas para hacer y ver todo lo que quiero, y al mismo tiempo pienso en las personas, en las preguntas que harán, y en las iguales respuestas que daré diez o veinte veces, es ahí cuando de mí se apodera la flojera y mejor digo que no, que ya luego, porque quizá no resista ni cuatro días de visita aunque mis ganas de tuba y tejuino sean bestiales. Puede que sólo sean pretextos y que yo misma doy tantas vueltas que no dejo de marearme. O tal vez, y como dice Mojica, tengo que seguir alejada y extrañando la isla para volver con más ganas.
Entre los treintayocho libros encontré uno que me caga y que amo. Me caga porque trae frasecitas pinches de superación personal (la única que me gustó fue la del principio de este post), pero lo amo porque me lo dio una tipa estupenda a la que adoro, una exblogger apodada "lamalinche". Es una lástima que ya no siga con su blog, aún recuerdo aquel poema en el que explicaba que no tenía novios porque teminaba comiéndoselos, aderezando sus nalgas con tal salsa y así... era muy divertido. Varias veces le he dicho que reabra su congal pero la muy perra sigue negándose. Igual seguiré insistiendo.
La dedicatoria que escribió en el todoesposiblebook volvió a arrancarme sonrisita: "regalar este tipo de libros es una mamada, pero aprenderte frasecitas para usarlas en todo tipo de reuniones es muy loco, disfrútalo y presume que tú sí eres intelectual, LOL".
Pinche Malinche, a veces pienso que alguien muy teto se lo obsequió y ella no hizo mas que regresar la bolita, algo así como dicen por ahí, ladrón que roba ladrón, anyway, me puso feliz. Barrer el polvo trae sus cosas buenas.
Esta es una donación culturosa que ♥el hombre♥ hizo al librerito, aw:
las horas en blanco de un alcohólico


