La ciudad poco a poco se detiene, las combis ya no pasan con la misma frecuencia, se siente el caminar pausado, hoy es como un sábado, como si se avecinara un largo y somnoliento domingo: ¡ay, qué rico!
Hay un poema de Sergio Zurita que empieza así y retrata a la perfección este momento:
Qué rico es echar la hueva,
no hay placer más suculento
que ver al mundo ir de prisa
y uno tomárselo lento.
no hay placer más suculento
que ver al mundo ir de prisa
y uno tomárselo lento.
foto: tirando la güeva, mis pelos y yo.
